El código de cortesía de las máquinas tragaperras
En esta vida hay muchas cosas que sin ser una ley escrita se consideran de sentido común y no se hacen. Se aplaude tras una función de teatro aunque no te haya gustado. Se le cede el asiento a las personas mayores, a las madres con niños pequeños siempre se el dice que son muy guapos. Son normas de cortesía y las maquinas tragaperras también tienen las suyas.
Cuando alguien está jugando en una máquina tragaperras queda muy feo acercarse y decirle a esa persona, ¿Ya has acabado de jugar? Llevas mucho rato en esa máquina y yo también quiero jugar con ella. Levántate que ahora me toca a mí.
Nunca te acerques a un desconocido que está en un casino y le preguntes. ¿Qué? ¿Vas ganando? ¿Sí? ¿Cuánto?. Hablando de ganar dinero, también es de muy mala educación decirle al que se acaba de poner en la máquina que has dejado y de repente le toca un premio. ¡Ese dinero es mío! ¡Me has robado el jackpot!. Es una actitud infantil que no conduce a nada (legalmente el premio es suyo y no tuyo) y te hace quedar en muy mal lugar.
¿Y qué hacemos si vemos una máquina que se nos ha antojado con el cartel de reservada o con una chaqueta o algo que demuestra que se ha ido al baño? ¿Puedes exigir tu derecho a jugar en esa máquina? Sí, que puedes. Pero son muy malas formas de conseguir algo. Si ocupas la máquina de alguien que se acaba de ir al baño quizás en otra ocasión te hagan lo mismo a ti.
Si vas una máquina de la que acaba de irse otra persona y ves que se ha dejado dinero en ella. ¿Qué haces? Muy sencillo, llamas a la persona y le dices que se ha dejado dinero olvidado. No juegues con el crédito de otra persona, eso es robar. En realidad en este último caso la ley tiene algo muy interesante que decir. Si alguna vez encuentras dinero en un casino y no ves a nadie a quien devolvérselo legalmente el dinero pertenece al casino y no al que lo encontró